Dios es soberano sobre toda su creación y gobierna todo lo que existe: el mundo inanimado, los seres irracionales y los seres morales, sean ángeles (y demonios) o humanos (sean sus hijos, o aquellos que no le conocen). Él decretó, y Él hizo, y no hay quien pueda impedirle hacer todo cuando había establecido ejecutar. Dios no solo sabe el futuro, sino que lo establece. Ante tal majestad solo nos queda: 1.- asombrarnos y adorarle. 2.- no temer, sino confiar en el Señor. 3.- darle las gracias por su designio. 4.- no confiar en la casualidad, pues no existe.