Cuando sentimos que determinadas expresiones o "fórmulas" bíblicas nos fallan tenemos la tendencia de enojarnos o desanimarnos con Dios, y empezamos una disimulada retirada de todo lo que nos ayuda a nuestra comunión con Dios. Tal actitud a veces resulta de una mala comprensión de la Palabra y su uso en ciertos momentos de la vida. Jeremías me enseña cuatro principios por los cuales puedo mantenerme sirviendo a Dios sin titubear a pesar de lo que viva. El pasaje bíblico es Jeremías 20:7-13.